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La vuelta al “cole”

Necesitamos volver a la rutina pero se nos hace duro.

La mayoría de nosotros tenemos las vacaciones casi olvidadas y estamos en plena batalla de vuelta a la rutina, al día a día. En general, es una época algo contradictoria porque, por una parte, necesitamos de ese orden, esa rutina que nos da estabilidad, pero por otra parte, tenemos la nostalgia de estas semanas vividas donde la agenda se cierra, los horarios pasan a segundo término, una maravillosa anarquía se apodera de nuestras vidas y familias, hay tiempo para todo, pero para nada…

En resumen, necesitamos volver a la rutina, pero se nos hace duro.

La actividad física, alimentación saludable y descanso adecuado nos ayudarán a volver a la rutina con mayor entereza.

Para apaciguar este trámite, una de las cosas que nos ayuda a llevarlo con mayor entereza es incorporar hábitos saludables a nuestro ritmo diario: actividad física, alimentación saludable y descanso adecuado. Estos tres son los pilares de los hábitos saludables y nos ayudan a muchos niveles: desde los más físicos y de salud puramente física, pasando por los psicológicos y terminando por los emocionales.

Si estamos más sanos, tenemos más energía, más capacidad de concentración, estamos más contentos, sociabilizamos mejor. Si nos vemos mejor en el espejo, estamos mucho mejor con nosotros mismos y también estamos más contentos, nos relacionamos mejor. Es decir, sea como sea, conseguiremos invertir en nuestro bienestar.

En este artículo os vamos a dar unas pequeñas pautas para introducirnos uno de estos pilares: la alimentación.

Venimos de una época durante la cual, seguramente, hemos hecho bastantes excesos -¡y qué bien que nos han sentado!, ¿verdad? –pero para el día a día no nos funcionan porque cuestan de digerir, nos dan somnolencia y no somos capaces de aguantar el ritmo que nos exige la semana.

Así que aquí van unas pautas básicas:

  1. Nada de salir de casa únicamente con un café en el estómago. Debemos tomarnos unos minutos para el desayuno que de forma ideal debería estar compuesto de: fruta, cereales (ya sean en forma de pan o de cereal –evitemos los que vienen con azúcar), algo de proteína (tipo huevo, atún, jamón serrano, pastas de untar como tahín, hummus, cremas de frutos secos como la de cacahuete, etc.) y alguna bebida tipo café o té.
  2. Un pequeño snack de media mañana (uno puñado de frutos secos, un mini, una barrita de cereales con poco azúcar, una pieza de fruta, un yogur) nos ayudará a mantener los niveles de azúcar adecuados para seguir rindiendo en el trabajo o en el colegio y para no llegar hambrientos a la hora de la comida y arrasar con todo lo que se nos ponga por delante.
  3. La comida no debe ser súper copiosa ya que por la tarde tenemos que seguir trabajando o tenemos otras actividades y si nos pasamos costará mucho arrancar con la actividad de la tarde. Un plato compuesto de hidratos, proteína y vegetales con una pieza de fruta o un yogur sería ideal. Intentemos evitar las salsas muy cargadas.
  4. Un pequeño snack a media tarde, parecido al de la mañana.
  5. Una cena suave para que el cuerpo ya vaya relajándose y que no le demos demasiado trabajo con la digestión. La cena también puede ser un plato que tenga los tres grandes grupos de alimentos básicos: hidratos, proteína y vegetales.

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Anna Comet Pascua
Atleta profesional, periodista y entrenadora personal
www.annacomet.net

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