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Alimentación en condiciones extremas

La alimentación es uno de los puntos clave para superar retos.

Anna Comet: “En mis desayunos no falta nunca la crema de cacahuete que me aporta proteínas vegetales, grasa buenas y energía para afrontar los entrenamientos.”.

La alimentación es algo tan natural que, en muchas ocasiones, no le damos la importancia que se merece. Es como el hecho de respirar. Es inherente a la vida. Recuerdo perfectamente cuando nació mi hijo, me lo pusieron en el pecho, absolutamente desprotegido y solo sabía hacer tres cosas: respirar, llorar y buscar mi pecho para alimentarse.

La alimentación es básica para el día a día y la calidad de la gasolina que le echemos al cuerpo será la que nos permitirá movernos a una u otra velocidad y con una u otra calidad de vida. En el deporte pasa exactamente lo mismo y si hablamos de condiciones extremas… ¡todavía más!

Este primer semestre, si no falla nada, participaré en una de las pruebas más exigentes, a todos los niveles, que existe en trail: Marathon des Sables. Se trata de una prueba de 6 etapas por el desierto del Sahara en autosuficiencia completa, es decir, que cada corredor debe llevarse encima todo lo que va a necesitar durante los siete días en el desierto y la organización únicamente abastece de agua a los corredores. Esto significa que hay que llevar encima la alimentación para superar los 250 km, repartidos en 6 etapas, en el desierto, bajo unas condiciones climáticas extremas. Y, justamente, la alimentación es uno de los puntos clave para superar este gran reto.

En Marathon des Sables, la alimentación se basa en comida liofilizada, es decir, deshidratada, que pesa y ocupa poco y que se cocina con agua. Durante la carrera, lo que el cuerpo necesita es ingerir calorías para que tenga energía para correr una etapa tras otra, pero es muy importante llegar allí con los depósitos cargados al máximo y de la máxima calidad posible.

Estas semanas previas mi vida gira entorno a esto y uno de los puntos clave, a parte de entrenar muchas horas y de gestionar el material que voy a usar en el desierto, es centrarme en ofrecerle al cuerpo la mejor alimentación e hidratación posibles para llegar allí con las máximas garantías. Para que durante esos siete días, pueda sobrevivir de las calorías que le voy a ofrecer pero, sobretodo, tenga depósitos de calidad de donde ir tirando.

La vuelta y la recuperación van a ser más de lo mismo. En cuanto termine, mi temporada solo habrá hecho que empezar y recuperarme tan rápido como sea posible será uno de mis objetivos posteriores y para ello centraré mi recuperación en tres grandes pilares: el descanso, la alimentación e hidratación y pasar tiempo con la familia –que esto llena el alma y también es necesario.

Para llegar con esos depósitos al máximo y para rellenarlos a la vuelta –porque sé del cierto que volverán en déficit total –baso ahora mi alimentación en alimentos de alta calidad. En mis desayunos no falta nunca la crema de cacahuete que me aporta proteínas vegetales, grasa buenas y energía para afrontar los entrenamientos. Me preparo bizcochos saludables con harina de garbanzo, leche de coco y azúcar de coco para que el paladar también se sienta satisfecho a la vez que cumplo el propósito de cargar estos depósitos. Y, por supuesto, en los entrenamientos largos, nunca me falta el agua de coco que me ofrece carbohidratos y las sales que pierdo en estas jornadas maratonianas.

Todo ello con un único objetivo: poder entrenar al máximo nivel, a la vez que mi cuerpo se va llenando para llegar con las mejores condiciones al día D a la hora H.

¡Para poder correr a la máxima velocidad, se necesita la mejor gasolina!

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